miércoles, 27 de mayo de 2009

La democracia frankensteniana


Si ponemos atención a la novela de Mary Shelley intitulada Frankenstein o el Moderno Prometeo, de 1818, se puede tener por lección que la falta de moral -científica en su caso- y el afán de rivalizar con Dios en poder, crea un monstruo horrendo que se hace objeto del rechazo y la incomprensión social que lo lleva al sufrimiento hasta que termina por aniquilar a su creador y autodestruirse.

También pareciera un libro profético sobre la democracia mexicana, porque así hicieron los legisladores con un sistema electoral que, en vez de electricidad, fue animado con odios y venganzas que se han ganado el rechazo social frente a la complacencia de una partidocracia degenerada que se frota las manos ante la renuncia del pueblo a la participación activa en la cosa pública.

Menudo favor le hacen los políticos a su sistema de democracia electoral que ahora premia la mentira, la ignorancia y la retórica demencial pero al mismo tiempo castiga la crítica y el debate ciudadano, confinando a la población a mero espectador de una obra de teatro de revista de mala factura y con actores chafas por la que se tiene que pagar un boleto muy costoso.

El monstruo que la clase política ha creado se ha ganado hasta el rechazo de sus creadores y además no es funcional para cualquier pueblo que se precie de ser democrático, porque ha pasado de ser un árbitro electoral a un servil cómplice de las conveniencias partidistas, que no es capaz de señalar las inconsistencias y falsedades de las propuestas de campaña de los partidos y candidatos, pero sí está disponible para señalar con dedo flamígero a la sociedad organizada que hace cuestionamientos sobre la pobreza intelectual y formal de las propuestas electorales.

Si analizamos los ofrecimientos de los diferentes partidos políticos podremos ver con tristeza que siguen pensando que el pueblo de México está constituido por párvulos estúpidos que no son maduros ni capaces de comprender una estratagema de acción legislativa y política.

Cierto es que la población permanece ignorante, y ha renunciado a enterarse, del importante papel de las cámaras en la vida pública del país, pero los partidos no han fomentado la cultura política e incluso apuestan a conservar el statu quo para que la población siga dejando en manos de los políticos la cosa pública y así satisfacer sus más oscuros intereses.

La apuesta panista engaña a los mexicanos porque les está ofertando seguridad pública como si se tratara de un simple programa gubernamental prescindible cuando en realidad se trata de una de las obligaciones fundamentales de todo Estado. Cierto es que el gobierno del Presidente Calderón ha emprendido una valiente lucha contra el hampa organizada pero ello no significa una graciosa concesión del poder público a los ciudadanos, es su obligación y para eso se le dio mandato.

Miente el PRI al querer adjudicarle al gobierno de la República la responsabilidad de la crisis financiera, económica y de empleo, cuando a todas vistas esa crisis vino de afuera y principalmente de un país con el que los propios priístas se empeñaron en establecer un acuerdo de libre comercio; por otra parte, el priísmo se asume como experimentado y conocedor del arte de gobernar y pareciera olvidar que cuando tuvieron la oportunidad de demostrarlo simplemente no lo hicieron o no supieron hacerlo.

En cuanto al PRD también miente y se pone en evidencia su profunda ignorancia de la teoría política más elemental y de la política pública al pretender ofrecer programas que son competencia del Ejecutivo en una elección del Legislativo; además, demuestran su falta de conocimiento del derecho creando leyes sobre programas sociales y olvidan que la ley es general, obligatoria, abstracta e impersonal, por lo que, hasta los ricos –que tanto dicen odiar- se verían beneficiados con programas de asistencia social.

Por lo que toca al Partido Verde, no está ofreciendo nada nuevo y por el contrario está proponiendo refritos de hace años sobre temas relacionados con la educación y la seguridad social; en efecto en 1999 Vicente Fox propuso la creación de un seguro universal que permitiera a los mexicanos la atención médica en instalaciones públicas o privadas con cargo a la institución que aseguraba, de ese intento solo el Seguro Popular sobrevivió a los intereses políticos; en cuanto a la educación, en 2004 Ricardo Salinas habló de la implementación del Bono Educativo, propuesta que recogieron algunos legisladores y que nunca tuvo eco en las cámaras por las presiones políticas de grupos de interés y la mafia del SNTE.

Además, cabe mencionar la total ignorancia de los verdes a los instrumentos de política exterior y los tratados internacionales al pretender reinstaurar la pena de muerte en México, medida que ha probado que no reduce la criminalidad, amén de que es una ironía que el partido que defiende la vida se pronuncie a favor de la muerte, lo que se requiere no son sanciones más severas, sino que se cumplan las que existen y el Verde no puede comprometerse a ello porque sería escupir para arriba al tener en la impunidad a su presidente nacional, recuerden el video de los millones de dólares.

El turno corresponde al matrimonio del PT y Convergencia que pretenden engañar al elector diciendo que se estaría mejor con López Obrador, como si el mesiánico lidercillo hubiera podido contener una crisis económica que venía de fuera, ya lo quisiera ver justificándose y culpando al PRIAN de crearle un complot económico al lado de las potencias para hacerle fracasar su proyecto alternativo. Resulta evidente que López Obrador tiende más a hacer perder que a capitalizar votos, pero lo que no comprenden sus partidos parásitos es que el tabasqueño está apostando a perderlo todo para tener aún argumentos de descalificación a las instituciones del Estado, hay que tener cuidado porque su apuesta es a la destrucción definitiva del IFE al acusarlo de la pérdida del registro de dos partidos.

El nombre Nueva Alianza no significa necesariamente que sea una mejor alianza, sino el reacomodo de políticos en torno al mismo interés caciquil en el SNTE, por lo que su propuesta de educación basado en becas es una promesa hueca que no responde a la necesidad de una educación de calidad que saque a los mexicanos del oscurantismo y los convierta en ciudadanos cultos y críticos que exijan a sus gobernantes un comportamiento a la altura de su pueblo. Su estrategia responde a mantener los privilegios sindicales de su líder y su posibilidad de hacer contrapeso político.

En cuanto a los socialdemócratas no se concibe que pretendan hacer de derecho lo que de hecho ya existe y que, al no haber prohibiciones, se permite tal como la diversidad sexual y la laicidad del Estado, y recalco Estado que no tiene que ver con la fe que profesen los gobernantes, o al menos yo no he visto que el nombre del país se haya convertido en el Sacrosanto y Católico Estado Mexicano; por lo que toca a la despenalización de drogas y aborto se tratan de asuntos del orden privado que de llevarse al ámbito público y sobre todo del derecho terminan por atentar precisamente contra el principio de la libre elección, además de que no podrían llevar a la generalidad postulados en los que amplios segmentos de la población no están de acuerdo precisamente por ignorarse las características de la ley, esas conductas no debieran ni permitirse ni prohibirse, simplemente debieran estar fuera de la legislación.

Como se puede apreciar, los partidos no salen bien librados al simple análisis de sus propuestas, por el contrario terminan con un saldo negativo porque ponen en evidencia sus miserias; o son perversos y pretenden engañar a la población a sabiendas de que no se consideran las propuestas y plataformas y las ponen por puro relleno confiados en que la compra del voto y la manipulación les darán el triunfo, o son intelectualmente tan pobres que no pueden construir propuestas medianamente cercanas a la realidad y sobre todo coherentes con la teoría del Estado y con el marco legal e institucional que nos hemos dado.

Queda entonces al descubierto que los partidos han excluido al pueblo de la cosa pública y sólo lo utilizan para legitimar sus acomodos; y para poner la cereza en el pastel, se han creado un adefesio electoral a modo para mantener a una oligarquía mediocre que se reparte el poder.

Lo cierto es que la población está más desinteresada que nunca en votar y el abstencionismo podría sacar de la competencia a los partidos; sólo es cosa de esperar que no sea que tengan el nefasto destino de Víctor Frankenstein y terminen aniquilados por el monstruo que crearon.

jueves, 14 de mayo de 2009

¿A qué le es fiel Fidel?


El ex presidente y ahora líder ideológico de la República Cubana, Fidel Castro Ruz, reaccionó a las declaraciones del Presidente mexicano Felipe Calderón en torno a la cancelación de su Visita de Estado a la isla a mediados de 2009, y acusó al gobierno de México de ocultar la información relativa al virus de influenza humana A-H1N1, para que no se frustrara la visita oficial del Presidente de Estados Unidos Brack Obama a la nación mexicana.

Si bien, en la primera lectura parece una respuesta virulenta de Castro contra las declaraciones sarcásticas y desafortunadas del Presidente de México para cancelar su visita oficial; lo cierto es que las afirmaciones de Castro dan espacio para el análisis sobre los motivos para exponerlas, tomando en cuenta que el ex presidente cubano “no da paso sin huarache”

Primeramente hay que entender que Fidel Castro ya no ostenta ninguna dignidad ni representación oficial del Estado Cubano, y en consecuencia, no deberían tomarse en consideración sus declaraciones porque no es nadie para hacerlas, y el hecho de que el gobierno mexicano responda pone en evidencia, una vez más, a la diplomacia mexicana como falta de oficio, por decir lo menos, cualidad que sí entiende Castro, que ha utilizado en su favor para colocarse en la escena política continental.

Pero más allá del acierto político de Castro, podemos especular sobre los motivos colaterales que pudiera tener el líder cubano para subir a la palestra con un tema tan fuera de lugar y que pone de nuevo en tensión a las relaciones diplomáticas entre México y La Habana.

Y la hipótesis cándida sería la de acusar a México para descargar en otros la posibilidad de que se desate una epidemia catastrófica para la isla y así justificar la falta de operatividad e insumos para superar la emergencia sanitaria en un país que presume de tener uno de los mejores sistemas de salud del mundo, ¿Será acaso que el sistema de salud cubano es mucho más vulnerable de lo que podríamos pensar?

Pero como “para tener la lengua larga hay que tener la cola corta” extraña el hecho de que Cuba señale a México por ocultar información, cuando precisamente Cuba ocultó durante 16 días que tenía, en su territorio, a un mexicano contagiado del virus de la influenza humana, y no sólo eso, sino que hasta el momento, no se sabe de quién se trata, dónde se encuentra hospitalizado y cuál es su estado de salud, y como el gobierno cubano, que no es Castro, ha tomado medidas sanitarias que afectan el transporte con México, y además no ha habido un pronunciamiento oficial de La Habana, es entonces que surge la segunda y más perversa hipótesis.

El presidente de los Estados Unidos ha flexibilizado las políticas contra el régimen de La Habana e incluso no descartó la posibilidad de levantar el embargo a la isla, y a este esfuerzo México se ofreció de inmediato para mediar entre Washington y La Habana con el objeto de lograr ese propósito que sacaría a Cuba definitivamente de su lamentable situación política.

Si se levantara el embargo, necesariamente se tendrían que acelerar las transformaciones democráticas y económicas en Cuba y entonces la historia ideológica de todo el continente americano y el equilibrio de fuerzas se transformarían para siempre.

Pero qué pasaría si la fórmula Washington-México-La Habana se echa a perder, precisamente acusando a México de poner en riesgo la vida del Presidente de Estados Unidos y en consecuencia de propagar una perversa epidemia por el mundo, en donde Cuba no tendría la capacidad de mantener viva a su población.

En el momento en que se tensen las relaciones entre México y los Estados Unidos, y al mismo tiempo entre Cuba y México, se elimina al mediador y se conjura nuevamente la posibilidad de un entendimiento entre Cuba y los Estados Unidos que haga posible el fin del embargo.

No hay que olvidar que el principal beneficiario del embargo a Cuba se llama Fidel Castro.

El líder cubano necesita que el embargo se mantenga para tener un pretexto ideológico que lo haga sobrevivir en un mundo que ya lo rebasó; necesita mantener el liderazgo moral sobre Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Perú, El Salvador, Guatemala y el Caribe, y si desaparece el pretexto, Castro se desvanece con el humo de los cañones revolucionarios.

Todo hace indicar que lo que más le preocupa a Fidel Castro es Fidel Castro y ha utilizado a los pueblos de América como pretexto para serle fiel a su proyecto personal y para no ser juzgado por la historia mientras siga viviendo.

jueves, 12 de marzo de 2009

Hallazgo de una nueva especie: El Homo Stupidus



Recientes análisis empíricos de antropología han permitido establecer una hipótesis, bastante fundada, de que el proceso evolutivo que Charles Darwin estableció está encontrando una suerte de retroceso –tal como la teoría de la expansión y contracción del Universo-.

Las especulaciones nos llevan a identificar a una nueva especie de homínido que se caracteriza por una morfología muy parecida a la del Homo Sapiens pero que tiene notables diferencias en su desarrollo encefálico, puesto que tiene más fuertes las conexiones neuronales propias del Neandertal para el uso de herramientas con fines prácticos, pero carece de capacidades cerebrales para reconocerlo como una especie social; por el contrario es una especie individualista.

Además de que no basa su subsistencia en la obtención de satisfactores básicos tales como el alimento, la vivienda y el vestido; dándole valor, en cambio, al procesado de la celulosa con colorantes artificiales que se denomina dinero y que no tienen ninguna propiedad nutritiva, ni curativa, ni fibrosa como para guarecer y vestir a esta criatura.

Lo más gracioso de esta especie es que, a pesar de no ser social, busca agruparse para ser observado por el resto de sus congéneres con envidia y celo, con el objeto de humillarlos y estén dispuestos hasta a denigrarse para poder emularlo; además de que tiene una conducta carroñera que aprovecha al mezclarse entre los de su especie y la del Homo Sapiens para despojarlos de lo que posea.

Llamaremos a esta nueva especie como Homo Stupidus, mutación del Homo Sapiens pero con menos cualidades que éste, con un leguaje que es capaz de hacerse entender con los seres humanos, por lo que hoy podemos saber que se llaman a sí mismos “ricos” y les gusta ser denominados así.

Aquí hay que hacer una pausa para diferenciar lo que es “rico” para el Homo Sapiens contra lo que interpreta el Homo Stupidus: En la lógica conceptual de los seres humanos “rico” proviene del Gótico Reiks y se refiere a la abundancia, sea esta de cualidades, atributos o bienes; en cambio para el Homo Stupidus “rico” es aquél individuo de su especie que acumula el procesado de celulosa en grandes cantidades, aunque nunca le de utilidad, solo por el hecho de concentrarlo y no está dispuesto de ninguna manera a compartirlo ni con sus progenitores, aunque sepa perfectamente que toda esa concentración le genera más problemas que beneficios, y que no le servirán de nada a su muerte; su conducta es como la de un necio sin inteligencia como para darse cuenta de que viviría mejor si no concentra tanto dinero, por eso es la categoría de Stupidus.

Mientras que el Homo Sapiens se refugiaba en cavernas en sus primeros tiempos, el Homo Stupidus se refugia en cosas intangibles como cuentas bancarias, inversiones, mercados de “valores” y entidades financieras especuladoras. Hoy podemos afirmar que se trata de una especie peligrosa porque no le asigna ningún sentido de valor a la vida y está dispuesto a aniquilarla con el fin de poder acumular más dinero.

Lo más escalofriante de éste análisis es que esta especie mutante ya existía desde hace años y no nos habíamos dado cuenta porque estaba mezclada con los seres humanos, por lo que le sugerimos poner atención, no es difícil identificarlos, de inmediato demuestran su interés desmedido y valoración del dinero por encima de todas las cosas, deidifican el dinero sin importar los cómos, simplemente por ser dinero.

Para poner un ejemplo, Bernard Madoff y Robert Stanford entre muchos otros pertenecen a esa especie, en cuanto los Homo Stupidus agrupados podemos encontrar a los “especialistas” de calificadoras como Standard & Poor’s, Fitch Ratings, y Moody’s, entre otros así como a los editores de la Revista Forbes que recientemente mostraron su condición de Homo Stupidus al poner a otro de sus congéneres –de menor rango- entre la lista de los grandes potentados del mundo.

Nos referimos a Joaquín Guzmán Loera, mejor conocido como “El Chapo” que es otro Homo Stupidus que cree que acumular dinero a costa de vidas humanas es importante; y cómo no colocar en la clasificación de Homo Stupidus a los editores de Forbes cuando incluyen a personajes de la delincuencia organizada, sin considerar las atrocidades y los daños físicos y psíquicos que dejan en el camino solo por obtener más dinero.

Valorar al individuo por lo que tiene y no por lo que es, resulta la estupidez más grande que puede existir y revela el grado de atrofia mental de esta nueva especie de homínido que nada tiene que ver con las cualidades de los seres humanos.

Quiero imaginar las consecuencias de la Lista Forbes que ahora dejarán la impresión, en la juventud desorientada, de que volverse delincuente tiene muy alta rentabilidad económica y ahora hasta prestigio social.

Resulta que ahora me surge una duda, si el Chapo aparece en esa lista, debo dudar de la solvencia moral del resto de los enunciados en esa lista; la decisión editorial de Forbes denigra a potentados que con un honesto esfuerzo han creado su fortuna, denigra también a la propia revista porque le quita seriedad y revela la condición de Homo Stupidus de sus editores y directivos.

Los seres humanos tenemos la obligación de domesticar y contener la conducta del Homo Stupidus antes de que nos amenace y termine por hacernos daño.

viernes, 27 de febrero de 2009

Todos contra el árbitro incómodo


El sueño de la normalidad democrática de México se ha estancado en el fango de la apatía ciudadana y la partidocracia que han minado el concepto de la democracia participativa estableciendo una suerte de conformismo en la democracia representativa de mala factura.

Hoy parece muy lejano en mítico IFE 1996-2003 de José Woldenberg que, con todo y sus limitaciones jurídicas de fiscalización, se ganó, en tan solo cuatro años, un lugar muy importante en la confianza ciudadana hacia las instituciones públicas.

El IFE de aquellos años se convirtió en un organismo a la altura de su responsabilidad y de su tiempo, hasta el punto en que pudo garantizar procesos electorales despojados de la violencia que, en otros tiempos parecía estar marcando una tendencia, y no sólo eso, sino que en el año 2000 se puso en la cima de la historia del México contemporáneo al garantizar un proceso electoral confiable y la alternancia con paz y con el pleno reconocimiento de los actores políticos.

Si bien la elección del año 2000 dejó resultados indiscutibles, lo cierto es que no pudo contener las ambiciones de poder de los que no fueron favorecidos con el voto ciudadano, y desde ese momento comenzaron las intentonas de desvirtuar al órgano encargado de garantizar elecciones transparentes.

Era cosa de tiempo para que un pretexto justificara la descalificación del IFE y la oportunidad se presentó el 6 de julio de 2006 cuando, ante una elección tan cerrada, el organismo titubeó y dejó más dudas que certezas sobre los resultados; eso alimentó la posibilidad de eliminarlo, por la vía del desprestigio.

Bien sabido es que la izquierda recurre al calificativo de “democrático” a todo aquello que le beneficia, y en cambio señala como imposición y trampa –con dedo flamígero- todo lo que no se corresponde con sus intereses y metas, desconociendo por completo la voluntad de los ciudadanos.

Así pues, la presión de actores que desprecian la democracia como Andrés Manuel López Obrador, empujaron a la opinión pública a desconfiar del árbitro, con la complacencia de otros partidos políticos que ven rentabilidad en la descalificación del IFE.

La reforma electoral de 2007 respondió a ese conjunto de intereses y en el Congreso de la Unión se creó un verdadero monstruo que a nadie deja satisfecho y que ha terminado por desvirtuar al IFE.

Los ridículos spots de televisión, la imposibilidad para pedir el voto, la incapacidad de señalar las irregularidades en que incurren los políticos, y el aumento escandaloso en las percepciones de los consejeros electorales no son por obra y capricho del IFE, sino por la torcida y maquiavélica ambición de los hambrientos de poder, y con un partido que, a pesar de la mayoría que ostenta en las cámaras, no supo negociar la reforma y se conformó con intercambiarla por una reforma hacendaria, bastante chata por cierto.

Las consecuencias serán; un legislativo que se lava las manos y le pasa la factura al árbitro, un IFE que se habrá ganado la desconfianza de los ciudadanos hasta el punto de devolver la calificación de las elecciones a los políticos, y por supuesto que la elección de 2012 la podría ganar el político que mejor pueda capitalizar el denuesto al más noble instituto que se ha creado en la historia institucional del México contemporáneo.

¿Qué institución sigue en la fila de las que son mandados al diablo?

Cantemos un réquiem por la muerte del IFE anunciada.

viernes, 20 de febrero de 2009

Dinero: el dios de la estulticia humana


La metodología de la política pública tiene como primera fase la identificación de un problema público para que, de la apreciación de sus causas, surjan las alternativas de solución, lo peligroso es cuando no se logra, o no se quiere identificar el problema público.

La actual crisis financiera, si la analizamos desde ese enfoque, apunta, entre sus principales causas, a la irresponsabilidad y voracidad de los agentes financieros en todo el mundo, cuestión que precisamente ellos mismos no quieren ver, y mientras sigan en su ceguera no se podrá formular una estrategia seria para salir de la crisis.

Las medidas para corregirla se intentan implementar, pero como las causas reales subyacen allí, la solución definitiva dista mucho de que suceda, de hecho las confianzas en uno y otro lado del problema se han erosionado hasta un punto de no retorno.

Y es que tal pareciera que los agentes económicos esperan que el plan de rescate verse, una vez más, sobre la socialización de las pérdidas y la privatización de las ganancias como si de ellos dependiera el sostenimiento del planeta entero, sin comprender que la economía se sustenta en el empleo de la población y el actual modelo se ha construido sobre la premisa de la transferencia de la riqueza desde los pobres hacia los ricos, mantener ese privilegio es lo que pretende el mundo financiero para crear confianza en la economía.

Para el resto del mundo, porción mayoritaria de la población, las medidas de contención que pretenden socializar tanto las pérdidas como las ganancias son loables pero entran en contradicción con las aspiraciones de la economía de mercado, por ello las poblaciones han perdido la confianza en el modelo de incentivos de ésta economía que se está derrumbando a pedazos.

Estamos en un círculo vicioso, los agentes económicos no crean confianza porque no tienen la garantía de ganancias y la población no confía en el sistema financiero porque ya no quieren que los agentes económicos ganen a ultranza.

Acierta Obama en poner límites a las ganancias de los dueños de las entidades financieras e industrias rescatadas, aciertan Sarkozy y Merkel en moralizar la economía y quizá por ello han mantenido margen de gobernabilidad ante una población demandante y enojada, pero nada ha sucedido que parezca una solución definitiva porque como las medidas no significan beneficio alguno para los voraces capitalistas, creadores de ésta crisis, que especulan para que la economía se siga hundiendo hasta lograr que los gobiernos vuelvan al esquema cíclico de la privatización de las ganancias.

Esta serie de intereses opuestos han colocado a los agentes financieros y a la población, afectada por la crisis, en una trayectoria de colisión con consecuencias terribles en que el Estado será presionado de tal manera que quedaría relegado a ser un mero observador de la guerra entre la población y los capitalistas, sin precedentes, y de magnitudes solo comparables con la Revolución Francesa.

Lo anterior supondría el establecimiento de nuevos paradigmas para redistribuir la riqueza del mundo, que es vastísima pero que se halla concentrada en unos cuantos habitantes; y sobre todo un nuevo enfoque del pensamiento económico que no ponga en el centro la utilidad del capitalista, sino el aprecio por el trabajo-ahorro por encima del de empleo-consumo, y de la fuerza de trabajo, es decir la valoración del componente humano como generador de la riqueza.

Sin tan solo distribuyéramos la cantidad de recursos que Bernard Madoff defraudó, entre todos los habitantes del planeta, le correspondería a cada ser humano la cantidad de 7.3 dólares, y si tomamos en consideración que cincuenta mil millones de dólares no significan nada ante toda la riqueza mundial que se ha generado en las grandes potencias capitalistas, bien se podría distribuir todos esos activos entre toda la población mundial, garantizando así una vida digna para todos y cada uno.

Volviendo al tema de la Revolución francesa, la rebelión trajo como resultante la distribución del poder pero también la superación definitiva de la concepción absolutista y el advenimiento de lo que hoy conocemos como la democracia liberal, movimiento ideológico que ha penetrado tan hondamente las conciencias, que hoy ya sería imposible volver a instaurar un régimen absolutista en el mundo.

Por eso, para el caso de esta crisis financiera global, tomo la referencia francesa porque todo apunta al estallido de un conflicto violento entre capitalistas y población que devendría en el despojo de la riqueza –lícita o ilícita- que han acumulado los agentes económicos, para distribuirla de mejor manera entre toda la población, solo es cosa de que la estulticia financiera y la necedad egoísta de los capitalistas encuentre una coyuntura en alguna parte del mundo para desatar la revolución global del siglo XXI.

Lo anterior también apuntaría al planteamiento de un nuevo pensamiento económico que ponga por delante al hombre y después a la riqueza y que sea capaz de superar el, ahora ya anacrónico, concepto de “tengo luego existo” en que ha degenerado nuestra sociedad contemporánea.

La valoración del ser humano y lo que significa en sí mismo tiene que derribar de su altar al “dios dinero” y colocar en su lugar al trabajo humano como elemento fundamental de la economía del siglo XXI, no hay que olvidar que el dinero se hizo para facilitar el intercambio por lo que solo constituía un medio para obtener satisfactores, hoy en cambio el dinero se volvió un fin por el cual los individuos son capaces de olvidarse de su condición y dignidad humana para llegar hasta denigrarse y acabar con al vida de otros seres humanos en el enfermizo afán de acumular dinero.

La equivocada valoración del dinero es la que ha pervertido al sistema económico global porque le ha quitado valor al ser humano y ha sujetado su voluntad y sus capacidades creativas y productivas a una estandarización subjetiva que da incentivos a la astucia y no al trabajo físico o intelectual.

Cuando el dinero fiduciario viene a representar el total de los bienes y servicios de una población es cuando se vuelve estúpidamente inculta la economía y pierde sentido todo lo que le da sentido de pertenencia al hombre, se termina enajenando, ya no vale el acumulado histórico que le da peso cultural a los bienes de la sociedad ni el valor agregado de un servicio prestado en tiempos pasados; sino que el aquí y el ahora mandan.

Precisamente por eso surgen estos engendros mal llamados “genios de la economía”, que asumen una posición de control ficticia al pretender “concentrar” la mayor cantidad de bienes y servicios potenciales de la humanidad, ¿Se trata acaso de una nueva suerte de esclavismo o del autoengaño de una partida de idiotas que creen poseer virtualmente lo que nunca podrán tener realmente?

Y lo más grave es cuando las poblaciones y los gobiernos se tragan el anzuelo y caen en los juegos sucios de sujetos como Madoff y Stanford, entre muchos otros, y hasta se les teme, vaya tan estúpida se ha vuelto la sociedad que se le teme más a un supuesto valor monetario, que a la capacidad de fuerza que pueda ejercer una turba iracunda.

Si el valor del dinero fiduciario lo asigna “legalmente” un gobierno, no debería existir problema en que el propio aparato del poder público ejerza su autoridad y desvanezca el valor que tienen los títulos y papel moneda de personajes como Madoff y Stanford, entre otros, y transferirlo a todos aquellos que fueron defraudados.

Lo anterior desde luego que supone la desconfianza de los poderosos agentes financieros por la falta de certeza sobre las ganancias, pero no debemos irnos con la finta, insisto en que el valor real de los bienes y servicios precisamente está en el trabajo invertido en ellos y no en el dinero que presume representarlo.

Pensar contra esta afirmación es casi admitir que el ser humano no vale y que es mejor asesinar a la mitad de la población del planeta para que desaparezca la incertidumbre financiera “menos burros más olotes”

Pienso que estamos llegando a un punto sin retorno en que el raciocinio humano llevará a quitarle al dinero su valor representativo y deberá convertirse en un activo real sustentado en el trabajo físico e intelectual invertido; dicen que las profecías mayas lo vaticinan.

Tratando de ser optimista, estaríamos ante el advenimiento de otro florecimiento intelectual que ponga al ser humano en el centro del mundo, otro Renacimiento.

Y entonces, como a mediados del milenio pasado, podremos enviar al destierro a la trasnochada y oscura idea de un dios (ahora financiero) que todo lo controla, para volver a la idea del hombre, haciendo su propio destino.

miércoles, 21 de enero de 2009

Gigantes económicos, pigmeos intelectuales


El 20 de enero de 2009 ha de pasar a la historia universal por el significado filosófico que él entraña; hay que admitirlo, en el Imperio ha habido una transformación radical de los paradigmas que exige una altura de miras y una gran capacidad intelectual para comprender los significados emblemáticos de la asunción del miembro de una minoría étnica al gobierno más influyente del planeta.

La ocasión exigía a su protagonista, ponerse al nivel del acontecimiento y su alocución no podía ser ramplona, ni someterse a las coyunturas y el canto de las sirenas, hay que comprender que no todos los días se registran acontecimientos como los que testificamos millones de personas sobre la faz de la tierra.

Barack Obama tiene la precaución de elaborar sus propios discursos para no ser sujeto de los intereses de quienes quisieran escuchar lo que los satisfaga; me parece bien el tinte simbólico, esperanzador e ideológico que el nuevo presidente de los Estados Unidos de América plasmó en su ejercicio retórico.

Sin ser un partidario de Obama, tengo que aceptar que en su disertación recogió lo que le da sentido a la grandeza estadounidense; sin demeritar a uno solo de los ciudadanos americanos, hace al más humilde y al más grande de sus habitantes, sentirse parte de un plan más grande que los tiempos y los intereses individuales y los compromete verdaderamente a trabajar incesantemente por su propio beneficio pero también por el bienestar de su nación.

Pero el capítulo triste de esta historia es que los agentes económicos no reaccionaron a la magnitud simbólica del acontecimiento histórico del que fuimos testigos y se comportaron tan mezquinamente como Santo Tomás, con un estúpido materialismo sólo proporcional a su riqueza económica, no tuvieron la capacidad intelectual de discernir las palabras del nuevo inquilino de la Casa Blanca, y los mercados de capitales se desplomaron.

Afirman que el Presidente Obama fue ambiguo y no mencionó nada sobre la crisis financiera internacional, ni de cómo superarla; si damos una revisada al discurso inaugural del nacido en Hawaii, fácilmente podremos advertir que puso a la crisis financiera mundial en su dimensión exacta y acusó que ésta se debió a “la codicia y la irresponsabilidad de algunos”, afirmó que terminó el periodo de la protección de los “estrechos intereses” del “inmovilismo” y de “aplazar decisiones desagradables”.

Quedó muy claro el postulado de que, ante los problemas que enfrentan los Estados Unidos y el mundo, hay la capacidad para resolverlos y así se hará; desde luego que no se estableció una receta porque no existe, hay que crearla, hay que innovar. Bien decía Albert Einstein “No podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos”

Obama dijo que la grandeza de Estados Unidos no es un regalo, que hay que ir a ganarla, sin atajos, sin pusilánimes, ociosos o hedonistas de la riqueza y la fama, que parecieran ser los ideales de los agentes económicos que crearon el caos en que hoy está sumergido el mundo.

El mensaje ha sido muy claro, y clara ha quedado la estrechez intelectual de los agentes económicos del mundo, si Wall Street y el mundo de los capitales no tienen la altura de miras para entrar en la nueva era por la que el mundo debe transitar, entonces no hay lugar para ellos, deben ser reemplazados.

En la nueva era del conocimiento no cabe la pobreza intelectual de la que presumen los que ostentan la riqueza material del mundo.

lunes, 19 de enero de 2009

El fantasma totalitario



Barack Obama, el nuevo presidente de los Estados Unidos de América, ya ha pasado a la historia universal por el significado de su investidura en los tiempos en que se agolpan apresuradamente los nuevos paradigmas.

Sin embargo, veo con preocupación que los hechos parecieran más responder a una reacción desesperada, que a una transformación de las conciencias; el Estados Unidos del final de la primera década del Siglo XXI, tiene más las características de un país en vías de desarrollo que las de una gran potencia mundial.

Crisis política, crisis de valores sociales, supresión de libertades, crisis alimentaria, cierre de fronteras, una clase política devaluada y la más severa crisis económica y financiera de que se tenga memoria; hacen pensar en que nos referimos a una de las llamadas “repúblicas bananeras” y no a la más grande potencia del Siglo XX.

Especulando sobre las cavilaciones que los electores americanos habrán hecho para hacer triunfar al Senador por Illinois y no al de Arizona, se me antojan más al fruto de la decadencia del imperio y la necesidad de encontrar referentes simbólicos que signifiquen “algo nuevo”

De ser cierta la especulación, Obama encaja perfectamente en las coordenadas y, por lo tanto, renueva la esperanza del pueblo estadounidense, pero también crea expectativas demasiado elevadas, que si no se satisfacen, terminarán por destruir la confianza ciudadana; además de que, no hay que olvidar que el nuevo Presidente es negro y con apellido islámico, apenas y pretexto ideal para que los puristas y racistas americanos, que tanta influencia ideológica tienen en toda la nación, le ataquen constantemente.

Ahora no me preocupa tanto que los grupos racistas de los Estados Unidos pretendan atentar contra la vida del Presidente Obama pero, qué pasaría si, a pesar de sus buenos oficios y su excelente equipo de colaboradores, no se pudiera recuperar la confianza financiera y la economía estadounidense cayera en una espiral irrefrenable.

Los grupos racistas de Estados Unidos aprovecharían la coyuntura, no para denunciar a los tramposos en el juego económico que afectaron la confianza, sino para señalar –con dedo flamígero- una cierta incapacidad intelectual de todo lo que signifique una minoría racial o étnica, para gobernar y administrar a la nación más influyente del planeta.

De suceder esta fatídica observación, estaríamos en peligro de que el fantasma totalitario, que asoló a la Europa de la primera mitad del Siglo XX, se aparezca en nuestro continente para reavivar la justificación de movimientos tan deleznables como el fascismo y el nazismo.

Esas historias ya las vivió la humanidad, y estamos a tiempo de evitarlas, tenemos que empujar la transformación de las sociedades desde su cuarto de máquinas –el pueblo- porque en realidad, los gobiernos solo son los notarios certificados, para dar fe pública de lo que sus naciones hacen a lo largo del tiempo.