miércoles, 14 de enero de 2009

¿Qué pasará con la economía del Siglo XXI?


La naturaleza humana se caracteriza por la competencia como medio de supervivencia humana en un entorno de escasez de bienes, ello explica la recolección, la cacería, la agricultura, la guerra y la posesión.

Siempre los más aptos acumulan más bienes y tienen ventajas de supervivencia con respecto a otros individuos o grupos humanos; hasta aquí la naturaleza humana.

Sin embargo, su perversión es cuando se transita de la competencia a la acumulación de los bienes que nunca se habrán de consumir, con el objeto de establecer el control sobre sus semejantes, entiéndase el Poder.

El poder se ejerce cuando el excedente se intercambia por bienes que posee otro individuo que necesita, a como dé lugar, el bien original ya acaparado y está dispuesto a dar lo que sea para acceder a él.

Si bien, esto pareciera historia antigua de la economía, la cruel realidad es que se trata de la fotografía instantánea que se puede tomar de la actual crisis financiera y económica mundial.

La perversión acumulativa de los grandes agentes económicos mundiales en detrimento de otros agentes económicos y de inmensas capas de la población mundial, han creado la desconfianza del verdadero motor de la economía; la población que produce.

Así como fracasó el comunismo por la perversa idea de que el gobierno era el único facultado para acaparar la riqueza de una nación para “distribuirla” equitativamente; el capitalismo ha entrado en una severa crisis por la perversa idea de que los libres agentes económicos tienen el derecho de acumular la riqueza, sin controles, para generar mayor riqueza. El problema no está en el pensamiento económico, sino en los vicios humanos vertidos sobre las ideas.

La pregunta que me surge es: ¿Para qué diablos quiere un sujeto como Bernard Madoff cincuenta mil millones de dólares, qué puede hacer con tanto dinero obtenido de manera fraudulenta?

Hagamos una simple operación aritmética para entender el grado de enajenación y estupidez que el hombre puede alcanzar para tener pretensiones acumulativas de esa naturaleza.

Suponiendo que un individuo, para vivir muy dignamente, tuviera a su disposición mil dólares diarios para gastarlos, y recalco gastarlos, en lo que sea durante toda su vida, la suma nos arroja la cantidad de $32,850,000 dólares si consideramos un promedio de vida de 90 años.

Si Madoff pretendiera gastarse ese dinero, a razón de mil dólares diarios, debería llegar a más de 100 mil años de vida; las matemáticas no dan.

Cuál es el afán enfermizo de un gran capitalista por acumular un dinero que nunca se podrá acabar ni él ni toda su descendencia en miles de años.

Y el caso Madoff no es el único, así pues, hay unos cuantos multimillonarios en el mundo que nunca se van a acabar la riqueza que han acumulado, mientras que hay 1,300 millones de pobres en el mundo a los que se les podría dar dos mil quinientos dólares a cada uno para que los haga crecer y no afectaría la riqueza de los grandes agentes económicos mundiales.

El principio del crédito está en su nombre, credere es creer en el compromiso de pago de una persona que hoy no puede pagar y en base a ello se construyó el emporio económico que hoy se está tambaleando como un gigante con pies de barro.

Cuando los promotores de la certidumbre financiera traicionaron a la población, que en realidad sostiene a la economía y transfiere la riqueza de abajo hacia arriba, perdieron algo más valioso que los millones y millones de dólares, se ha perdido toda posibilidad de volver a creer en el dinero futuro, todo se requerirá al contado, cosa que ni los más grandes potentados pueden garantizar.

El Presidente de Francia propone moralizar la economía, pero si pensamos en la etimología de lo moral, estamos aludiendo a la costumbre, y francamente las costumbres económicas de todo tiempo han resultado altamente deshumanizantes.

Cuando se habla de generación de fuentes de empleo, apelo a Pier Luigi Zampetti y traduciría el término en “fuentes de utilización”, porque no se trata de dar una oportunidad productiva a los individuos, sino de contratar mano de obra temporal y barata para asegurar la liquidez para el consumo; se trata de crear fuentes de trabajo con todo su valor intrínseco, porque tal pareciera que el trabajo ya no vale nada, sino el dinero que se pueda producir, sin importar que este provenga de fraudes, despojos, tráfico de armas, drogas, personas, guerras y demás conductas que nos alejan cada vez más de lo humano y lo humanista, y que han hecho de la economía -basada en capitales- la más estúpida idea de todos los tiempos, reflejo de la estrechez intelectual en que ha caído la humanidad.

Lo primero que hay que hacer para reconfigurar los paradigmas económicos es la innovación sin renunciar a los principios, es decir, el principio de la economía es el intercambio de bienes o servicios, y el principio de la revolución industrial es aumentar la producción sin afectar la calidad de vida del obrero.

Algo debe haber en la historia del comercio que lo ha mantenido con vida desde que el hombre es hombre y esta actividad no desaparecerá aunque se destruya el actual modelo económico.

Quizá el trueque de bienes con valor intrínseco a nivel macroeconómico rescate las ambiciones locales de acumulación del papel moneda que genera disparidades en las ciudades y los países.

Quizá sea necesario poner un tope a la acumulación de capitales líquidos para evitar ambiciones desmedidas y para distribuir la riqueza excedente en segmentos menos favorecidos, con la promesa del beneficiado de que también generará riqueza y no pretenderá vivir a expensas de otros por siempre.

Quizá sea necesario dejar que se termine de derrumbar el actual modelo económico para –como la Europa de la posguerra- contemplando las ruinas, la muerte y la destrucción, se nos ocurran ideas más justas y podamos resurgir como el ave fénix de nuestras propias cenizas y miserias.

Tal vez lo que necesitamos sea un modelo propio, resultado híbrido de los modelos existentes, o uno totalmente novedoso, que sea compatible con los ideales de nuestra idiosincrasia y valores sociales, sin interferencia de modelos exógenos y que pueda satisfacer las necesidades de generación de riqueza, trabajo bien remunerado, vida digna y bienestar para toda la población.

Ya es justo ¿No lo cree usted así?

viernes, 12 de diciembre de 2008

Pena de muerte total


El jueves 11 de diciembre de 2008, la Legislatura del Estado de Coahuila presentó a la Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, la iniciativa que reforma los Artículos 14 y 22 de la constitución para reinstaurar la pena de muerte en nuestro país.

La propuesta ha generada la más ácida oposición tanto del PRD como del PAN, sin embargo cuenta con un velado respaldo por parte del PRI, toda vez que se trata de una medida propuesta por un estado priísta, y desde luego cuenta con la aprobación del PVEM.

La propuesta desde luego que contravendría los instrumentos internacionales que México ha suscrito para proscribir la pena de muerte, y es que esa medida ha demostrado ser completamente ineficaz para abatir el crimen; con todo y pena de muerte continúan los crímenes de lesa humanidad.

Además en un sistema judicial como el nuestro, podrían ser sujetos a esa pena vengativa, cientos de inocentes, solo por encontrarse en el lugar y hora equivocados, y por no contar con los medios para defenderse.

Sin embargo, el Gobernador de Coahuila, Humberto Moreira Valdés afirma que el Derecho de construye en base a los hechos sociales reales, entiéndase la costumbre, y si la exigencia social es para aplicar la pena de muerte, entonces hay que ser consecuentes con la población.

Si bien, la razón le asiste al gobernador, yo quisiera ver lo que ocurrirá cuando aparezca el primer sentenciado a la pena de muerte y sus familiares, sobre todo si se trata de un inocente.

Sin embargo, si aceptáramos esa medida extrema, que se aplique cabalmente para todos aquellos que violan la ley escandalosamente, afectando el futuro de las familias, y eso aplica también para funcionarios de primer nivel y gobernantes que, por corrupción o indolencia, no cumplen con su obligación de combatir el crimen.


¿Acaso Moreira estaría a favor de ser sujeto a la pena de muerte por no lograr abatir el crimen organizado en su entidad? Habremos de preguntarle.

México y la guerra contra sí mismo


Cuando todos pensábamos que la estulticia foxista había terminado, resulta que ahora nos topamos con un calderonismo que tiene en su guerra contra la delincuencia, la receta de su propio fracaso.

Y es que el Presidente de la República peca de grandísimo ingenuo al creer que se va a erradicar una delincuencia organizada que se alimenta precisamente de la permisiva cultura cívica que todos los mexicanos tenemos, luchar contra ello sería desatar una rebelión más pavorosa que la de 1910.

Calderón se equivoca si cree que con le tecnificación, información, inteligencia y estado de fuerza se combatirá al crimen; y es que el delito está arraigado en lo más profundo de las células del mexicano; hace unos días señalé a una señora, compradora de buena fe, por adquirir un disco pirata, le hice ver que se hacía cómplice de la delincuencia organizada, y la señora sin inmutarse se justificó en que el precio es más bajo.

Ahora resulta que el mexicano común estaría en condiciones de acostumbrarse a vivir en un permanente estado de zozobra con tal de que no se salga de su círculo de confort, no cabe duda, México es un país de idiotas.

Ya Giulliani propuso la “tolerancia cero” pero fue considerada inviable por el Gobierno del Distrito Federal porque no aplicaba para las características sociales de los mexicanos, entiéndase perder la clientela política que vive de la economía informal y que tendría como repercusión, la derrota electoral.

Si el Presidente en verdad se compromete a acabar con el crimen y la cultura de la ilegalidad, tendrá que ponerle barrotes a los límites territoriales de la República y solo dejar una pequeña porción para el 20% de los mexicanos que si cumplen cabalmente con las leyes de éste país.
Es triste tener que admitirlo, el Estado Mexicano sucumbió ante la ilegalidad y el crimen.

Diputados de Pacotilla


El pasado 11 de diciembre la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión aprobó una reforma al Artículo tercero de la Constitución para hacer obligatoria la educación media superior en toda la República.

Si bien la medida pareciera encomiable, en el fondo revela la miopía y la falta de pensamiento estratégico global por parte de los Diputados, ¡Hágame usted el favor!, con esta nueva disposición lo primero que va a pasar es que el Ejecutivo Federal, a través de la Secretaría de Educación Pública incurrirá en una clara violación a la Constitución por el simple hecho de que la inversión pública en el desarrollo de la infraestructura, contenidos, personal docente y materiales será totalmente insuficiente para poder dar una cobertura eficiente de conformidad con lo que establece la nueva disposición, tal y como ocurrió en su tiempo con la educación preescolar.

Lo anterior no significa que nos opongamos a la medida pero, por favor, si los diputados tuvieran el equivalente a un gramo de materia gris en la cabeza, se habrían ocupado de preparar, de manera gradual, las condiciones para hacer obligatoria la educación media superior, y no dejo fuera que ya se incluyeran los presupuestos para que el Gobierno cuente con los recursos para cumplir con la obligatoriedad del preescolar, pendiente desde hace mucho tiempo.

Por otro lado, no hay que olvidar que la Constitución confiere la obligación de la educación al Estado y no solo al gobierno, de manera que espero que toda la población se involucre y comprometa con la delicada tarea de educar a las futuras generaciones de mexicanos, porque generalmente se le olvida a los políticos que el Estado se compone de territorio, población y gobierno; ¿O acaso son nuestros “insignes” Diputados los que deberían volver a la educación básica para ver si se les queda algo en la embarrada de sesos que tienen en la cabeza?

Hay que hacer las cosas con orden y no a ocurrencias coyunturales u oportunismos electoreros, bien dice el pensador – “¿Legisladores? Legislador Hammurabi o Juárez; pero estos payasos apenas y llegan a representantes populares”

jueves, 6 de noviembre de 2008

Como en la leyenda del Cid Campeador


Se dice que Rodrigo Díaz de Vivar, ya muerto, fue puesto en la montura de su caballo, cubierto en su armadura y con su espada Tizona salió a la batalla espantando a los moros que lo creían exterminado; triunfó en una batalla a pesar de la muerte.

Juan Camilo Mouriño Terrazo (Q.e.p.d.) como Secretario de Gobernación tenía la obligación de mantener la gobernabilidad en el país, encomienda nada sencilla si tomamos en consideración el enrarecido y polarizado entorno sociopolítico derivado de la elección presidencial de 2006, sin embargo se las arregló para contener las presiones políticas y alcanzar acuerdos que faciltaran las reformas estructurales necesarias para el país.

Si bien tuvo algunos resultados, siempre quedó la sensación de que las reformas, negociadas por él y sus operadores, se quedaron chatas en aras de satisfacer los intereses políticos de los grupos opositores en una suerte de acomodos institucionales posibles pero no de gran alcance y que, terminan dejando pendientes importantes.

Sin embargo y para no cuestionar ni criticar a quien no se puede defender, porque no es propio, me referiré a que su labor fundamental era la de asegurar a su jefe, el Presidente de la República, la convergencia de los diferentes grupos de la sociedad en torno a un objetivo común, el desarrollo de México.

Todos los esfuerzos políticos, humanos, personales, y los incentivos políticos no fueron suficientes para que la clase política fuera unánime en la agenda pública y quién iba a decirlo, finalmente Mouriño se salió con la suya yendo más allá de su propia existencia.

Con un sacrificio, que fue más allá de la vida, el Secretario de Gobernación hizo que toda la clase política se reuniera; que los opositores estuvieran al lado de los oficialistas; que Marcelo Ebrard, el rival de la institución gubernamental, fuera institucional, colaborara comprometidamente con el Gobierno Federal, y estuviera al pendiente de todo lo que estuviera a su alcance para superar la tragedia.

Así como en la leyenda del Cid Campeador, Mouriño, aún muerto, logró el acuerdo de los políticos, esperemos que su muerte no sea inútil y que este primer encuentro de la clase política no solo sea para las tragedias, sino para los grandes retos que la Nación tiene por delante, con espíritu de solidaridad, de colaboración y de entrega total, al margen de los apasionamientos y las creencias individuales.

¿Qué pasa con la Isla Bermeja?

El 21 de ocutbre pasado, Senadores del PAN presentaron un punto de acuerdo por el que se exhorta al Ejecutivo Federal a través de la Secretarías de Gobernación, Relaciones Exteriores y Marina Armada de México con el fin de que presenten, en un plazo de 30 días, un informe detallado sobre la misteriosa inmersión de la Isla Bermeja, ubicada en el Golfo de México en las coordenadas N. 22º 33'; O. 91º 22', y en cuyos alrededores se localizaron reservas equivalentes a más de 22,500 millones de barriles de hidrocarburo.

También se exhortó a la Secretaría de Marina Armada de México a hacer una inspección física de las coordenadas antes mencionadas, ante la sospecha de que la Isla fue sumergida artificialmente son el objeto de modificar los límites en los que Estados Unidos y México se repartieron los llamados "hoyos de dona".

La Isla Bermeja es referida por Abraham Ortelius en 1570, en 1863 por Antonio García Cubas, en 1864 por Manuel Orozco y Berra, y en 1946 por Manuel Muñoz Lumbier y la SEP.

Y es que en 1978 se redactó un tratado de límites sobre esa porción del Golfo de México para la explotación de los yacimientos de petróleo en los que nuestro país establecía el Islote Bermeja para extender al norte el límite, mientras que Estados Unidos establecía las Islas Dernier para extender sus límites al Sur.

El Senado estadounidense se negó a ratificar el tratado porque sus límites para la explotación de los yacimientos en los "hoyos de dona" no le favorecían, pero inexplicablemente en 1998 se ratifica el tratado poniendo como base del límite mexicano al arrecife conocido como Los Alacranes, lo que favorecía al Estados Unidos para poseer la mayor parte del hoyo de dona occidental.

Las nebulosas negociaciones recibieron los más severos cuestionamientos del Senador panista José Ángel Conchello, quien inició una intensa investigación que no tuvo resultados porque el panista falleció en un accidente aún no esclarecido, sus estudios desaparecieron y las minutas del Senado mexicano también desaparecieron.

Por ello se cuestiona actualmente la actuación de las Comisiones de Relaciones Exteriores y de Energía en el periodo 1997-1998, además de que, al hacer la inspección física de la Isla Bermeja no se encontró nada más que una plataforma sumergida 40 metros, lo que no se puede considerar una isla.

Se presume que deliberadamente, y con el conocimiento de información privilegiada, el Gobierno Mexicano consintió en la inmersión de la Isla Bermeja para favorecer a los intereses estadounidenses, lo que pondría en serios aprietos a Rosario Green y a Luis Téllez que, en ese tiempo, anunciaron el fin de las negociaciones con los resultados hoy conocidos.

La recuperación de la isla ya es inútil y los esfuerzos para modificar el tratado serían infructuosos, pero es importante que se esclarezcan los hechos para que se sancione a los responsables, sin importar la investidura que hoy puedan gozar, para eso existen los decretos, para aplicarse especialmente a individuos particulares en momentos y espacios específicos.

Si en verdad hubo funcionarios que actuaron dolosamente que se les castigue por alta traición.

La enseñanza que nos queda, para aquellos trasnochados que miden la soberanía en lo material, es que si unos tramposos entregan porciones del país y sus recursos no se pierde soberanía, ¿O acaso México dejó de serlo?

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Descansen en paz


Nuestras más profundas condolencias a los familares del Secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño Terrazo; del Secretario Técnico para las Reformas de Seguridad y Justicia Penal, José Luis Santiago Vasconcelos; del Vocero de la Secretaría de Gobernación, Miguel Monterrubio; y de los ciudadanos Norma Díaz, Julio César Ramírez, Álvaro Sánchez y Giselle Carrillo.

Descansen en paz